Máquinas de Rube Goldberg

Ahora que empezamos con el tema de las máquinas, dándome un garbeo por la red, cogiendo setas, una foto de aquí, unos apuntes de allá, una infografía acullá… en fin, los artículos, que muchas veces, sin querer, sin una idea previa, nacen así, por acumulación, por aluvión y por eso que me contaba un amigo de las conversaciones “que son como las cerezas”, decía, y unas se enganchan con otras y, los pasos que iniciaron un rumbo, te llevan a un país lejano y otro.
El caso es que ese paseo que empezó en las máquinas enseguida me llevó a las máquinas de efectos encadenados y allí ya me encontré a un paso del personaje del día: Rube Goldberg, caricaturista, escultor, escritor e ingeniero según la Wikipedia. Y algo de todo eso debía tener el hombre, pues pasó a la historia como el creador de las máquinas de Rube Goldberg, nombre por el que se conocen los aparatos excesivamente sofisticados usados para realizar tareas sencillas, y que ha pasado a formar parte de una expresión que significa algo así como «llevar a cabo algo, de una manera redundante extremadamente compleja, que real o aparentemente podría ser hecho de una manera simple» y que en la actualidad se utiliza para denotar a los sistemas demasiado confusos o complicados.
Un mecanismo de Rube Goldberg (este es el enlace a su página web) es pues, por extensión, cualquier aparato muy complejo que realiza una tarea muy simple de una manera muy indirecta y retorcida. Goldberg dibujó varios de estos dispositivos patafísicos, que consiguen realizar su absurdo cometido en, al menos, diez pasos.
Ejemplos en la red de este tipo de máquinas hay muchísimos, incluso (y te recomiendo que no te la pierdas) este tipo de artilugios tenía su versión española con Los grandes inventos del TBO, sección humorística del histórico TBO en la que se describían inventos estrafalarios, sumamente complejos y banales, vamos, una máquina de Goldberg. Yo te he seleccionado uno, no al azar, que, aunque se corresponde con el anuncio de una marca automovilística (a ver si se estiran, que esto es publicidad gratuita), te recomiendo que no te pierdas:


Un enrevesado e inútil comentario, sí que me merezco.