Energías renovables (IV). Energía azul

Cuando el agua dulce se mezcla con agua salada, por ejemplo, cuando un río fluye en el mar, enormes cantidades de energía pueden ser utilizada para generar potencia, mediante el fenómeno natural de la ósmosis. Todos los seres vivos y células usan la potencia osmótica como fundamento de la vida, y se define como el transporte de agua a través de una membrana semipermeable. En una planta osmótica, se pretende copiar a la naturaleza utilizando una membrana artificial que será la encargada de separar las cámaras que contienen el agua dulce y salada. El agua dulce fluye como por arte de magia hacia la cámara que contiene el agua salada produciéndose un aumento de presión que equivale a una columna de agua de unos 120 m, que puede ser utilizada por una turbina y generar electricidad.
La energía azul o potencia osmótica es la energía obtenida por la diferencia en la concentración de la sal entre el agua de mar (agua salada) y el agua de un río (agua dulce) mediante el uso de la electrodiálisis inversa (o de la ósmosis) con membranas de iones específicos. Como en tecnologías comunes, el costo de la membrana era un obstáculo. Una membrana nueva, barata, basada en un plástico eléctricamente modificado del polietileno, le ha dado una nueva oportunidad a esta fuente de energía para su uso comercial.
En  la actualidad, científicos e ingenieros holandeses y noruegos tienen previsto utilizar la diferencia de salinidad entre el agua salada y el agua dulce que se encuentran en la desembocadura de los ríos para generar energía eléctrica, ahora bien, en uno y otro país utilizando tecnologías diferentes.
En Holanda se pretende crear una central eléctrica de salinidad en la desembocadura del río Rin, aprovechando el potencial a través de la canalización del agua del Mar del Norte y las aguas del río. Se estima que en el estuario podría instalarse una potencia de 1GW, lo suficiente para abastecer a unos 650.000 hogares. El grupo de ingenieros construyó con éxito un laboratorio de demostración para la denominada tecnología de “Energía Azul”, utilizando una secuencia de membranas (similares a las de las máquinas de diálisis renal) para separar los dos tipos de agua, dulce y salada. Cuando los iones de cloro negativos desde el agua salada fluyen por una membrana dentro del agua dulce, los iones positivos de sodio desde el agua de mar son conducidos a través de otra membrana en una dirección diferente, los movimientos de los iones constituye una corriente eléctrica (cargas eléctricas al fin y al cabo) y crea una tensión entre los electrodos en los extremos del dispositivo, creando así una batería química.
El equipo noruego está explorando la denominada “Presión Retardada por Ósmosis” (PRO). Este sistema se basa en el movimiento de las moléculas de agua a través de una membrana. En este caso, las membranas son semi-permeables, y debido al proceso físico de la ósmosis, si el agua salada se encuentra en uno de los lados, mientras que el agua dulce está en el opuesto, el agua dulce es osmóticamente orientada al lado salado. Esto aumenta la presión en la cámara “salada”, y el agua de mar puede ser enviada a través de una turbina, generando así energía limpia.
Práctica el inglés y atiende a este vídeo, total, que ibas a hacer en los próximos tres minutos.


Si dispones de un minuto más, dame algo, escríbeme algo. Y es que hay vece en las que pienso en que los únicos que visitan el blog están al otro lado del Atlántico... ¿Y si pusiéramos, unos y otros, una membrana?