Energías renovables (III). Energía undimotriz

Las olas son el resultado del efecto del viento soplando a lo largo de cientos o miles de kilómetros en mar abierto, lo que origina una transferencia por fricción de energía cinética del aire hacia la superficie del océano. Son, por tanto, una forma de energía cinética a la que se puede acceder usando diversos mecanismos que, sincronizados con el movimiento de las olas, sean capaces de capta parte de su energía. En definitiva, la energía undimotriz consiste en el aprovechamiento de la energía cinética y potencial del oleaje para la producción de electricidad.
El oleaje es un derivado terciario de la energía solar. El calentamiento desigual de la atmósfera terrestre genera viento, y el viento genera olas. Únicamente un uno por ciento del flujo de la energía solar se transforma en energía de las olas. Una de las propiedades características de las olas (teoría de fluidos) es su capacidad de desplazarse a grandes distancias sin apenas pérdida de energía, de forma que la energía generada en el interior del océano llega a la costa de forma casi íntegra.
La energía contenida en las olas varía con la latitud, pudiendo afirmarse, de forma general que, cuanto más alejadas del ecuador están, más energía contienen (seguro que los surfistas conocen muchos estudios sobre esto). A este efecto de la latitud habría que sumar las condiciones locales, tales como, tipo de costa, el lugar donde se generan las olas y la profundidad del océano, elementos todos determinantes para definir la cantidad de energía que transporta la ola. Algunos estudios apuntan a que el flujo de energía de las olas en Europa podría equivaler a 1.000 TWh anuales (quince ceros, amigo, quince ceros), cantidad que bien merece un estudio detenido acerca de las posibilidades de aprovechamiento de este tipo de energía.
Existen un buen número de dispositivos pensados para el aprovechamiento de la energía de las olas, se estiman en unas mil las patentes mundiales de generadores energéticos de olas, si bien todos ello se basan en unos pocos tipos básicos: 
  1. Columna oscilante de agua: consiste en la oscilación del agua dentro de una cámara semisumergida y abierta por debajo del nivel del mar. Se produce un cambio de presión del aire por encima del agua.
  2. Sistemas totalizadores: pueden ser flotantes o fijos a la orilla. Atrapan la ola incidente, almacenando el agua en una presa elevada. Esta agua se hace pasar por unas turbinas al liberarla.
  3. Sistemas basculantes: pueden ser tanto flotantes como sumergidos. El movimiento de balanceo se convierte a través de un sistema hidráulico o mecánico en movimiento lineal o rotacional para el generador eléctrico.
  4. Sistemas hidráulicos: son sistemas de flotadores conectados entre sí. El movimiento relativo de los flotadores entre sí se emplea para bombear aceites a alta presión a través de motores hidráulicos, que mueven unos generadores eléctricos.
  5. Sistemas de bombeo: aprovechan el movimiento vertical de las partículas del agua. Genera un sistema de bombeo mediante un flotador en una manguera elástica.
En la ya esperada infografía de Eroski Consumer podemos ver imágenes sobre la formación de las olas y sus partes, sobre diferentes métodos de obtener la energía que transportan y una comparación de los distintos métodos analizados.

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