Fly me to the Moon

Decíamos en la entrada publicada ayer que si bien la masa (cantidad de materia) de los cuerpos es constante, su peso cambia en función del valor de la constante gravitatoria (g) que muda con la latitud en el planeta Tierra, y entre unos planetas y otros, de tal forma que, al ser la constante gravitatoria de nuestro satélite, la Luna, seis veces inferior a la existente aquí en la Tierra (9,8 m/s2), somos acá seis veces más pesados que en Selene. Podría este ser el método de adelgazamiento definitivo, pesarnos allá, pero, ¿realmente es posible viajar a la Luna? ¿Ha pisado el hombre, algún hombre, la Luna? ¿Podría yo dar ese paso, la humanidad ese salto?
Te anticipo que mi abuelo, y no sólo él, dejó el planeta pensando que lo de Armstrong…en fin. Pero no debía ser el único en albergar esta idea, pues la XXV edición de los premios Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación 2012, han concedido el Prisma de Bronce al mejor trabajo audiovisual al capítulo de Escépticos: Escépticos ¿Fuimos a la Luna? La serie es responsabilidad de Antonio A. Pérez y Luis Alfonso Gámez y ha sido emitida únicamente por la ETB aunque puedes localizar todos los capítulos en la red. Aquí tienes el capítulo premiado para que tu formes tu propia opinión, coincida o no con la de mi abuelo. Saca las palomitas y disfrútalo:



Existe, pues, la teoría de que todo fue fraude, un engaño, de que nunca hemos hollado nuestro satélite, de que las imágenes de los alunizajes son un mero anticipo del Photoshop, de que todo se grabó en un estudio de televisión. Esta hipótesis tomó fuerza a partir de un documental emitido por la FOX en 2001 (Teoría de la Conspiración: ¿Aterrizamos en la Luna?) en el cuál se presentaron como evidencias en contra de la llegada del hombre a la Luna una serie de fotografías en las que, según los defensores de esta teoría de la conspiración, se manifestaban una serie de incoherencias físicas (sombras, huellas, banderas que no ondean, marcas de decorados…) que probarían la falsedad de la conquista lunar el 20 de julio de 1969.
Y todo esto, ¿para qué? Pues según los defensores de esta teoría, todo este esfuerzo se habría invertido para aparentar la victoria en la carrera espacial de los EE.UU contra la URSS, eran años, todavía, de guerra fría. En fin, ni quito ni pongo rey (ni voy a ser yo quien se manifieste en contra de la ciencia –el cerebro‒ ni de mi abuelo –el corazón‒), pero como si que me gustaría que tomaras perspectiva y ángulos diferentes sobre esta y cualquier otra historia, te dejo también un enlace a Austrinus, blog de astronomía (no confundir con la astrología) para aficionados, en el que intentan desmontarse, una a una, las pruebas en contra de los alunizajes.
El título de la entrada, Fly me to the Moon, se corresponde con el título de una canción llamada originalmente In other words que debió cambiarse por el verso de su primera estrofa. Quizá pase lo mismo, quizá debamos cambiar la idea que tenemos sobre los viajes espaciales. O no.