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Mecanismo piñón cadena. La bicicleta

El mecanismo piñón cadena es un método de transmisión muy utilizado para transmitir un movimiento giratorio entre dos ejes paralelos que se encuentren bastante separados. Es el mecanismo de transmisión que utilizan las bicicletas, motos y muchas máquinas e instalaciones industriales y también se emplea en sustitución de los reductores de velocidad por poleas cuando es importante evitar el deslizamiento entre la rueda conductora y el mecanismo de transmisión (en este caso una cadena).
Este mecanismo se compone de tres elementos: dos piñones (en el caso de las bicicletas el piñón conductor suele llamarse "plato"), uno en cada uno de los ejes, y una cadena cerrada. Los dientes de los piñones engranan de manera muy precisa en los eslabones de la cadena, transmitiéndose así el movimiento.
Comparado con el sistema correa-polea, el mecanismo piñón-cadena presenta la ventaja de poder transmitir grandes potencias con un buen rendimiento energético si bien es más ruidoso y necesita lubricantes.
Para calcular la relación de transmisión valen las ecuaciones de las ruedas dentadas.

Historia de la bicicleta

Os traigo ahora la aportación de un compañero de 4º de la ESO, Adrián Evlante, que ha presentado un trabajo sobre los medios de transporte. El trabajo completo podéis encontrarlo aquí: Medios de transporte.

Los antepasados de la bicicleta se remontan muy atrás en la historia. Ya entre los egipcios También en China existió una máquina muy similar, pero con las ruedas de bambú. Siglos encontramos una máquina rudimentaria compuesta por dos ruedas unidas por una barra. Más tarde aparece una auténtica bicicleta entre los dibujos de Leonardo da Vinci.
La verdadera historia de la dos-ruedas comienza en París en 1790, año en que el conde de Sivrac inventa el "celerífero", al que también se llama "caballo de ruedas". Consiste en un listón de madera, terminado en una cabeza de león, de dragón o de ciervo, y montado sobre dos ruedas. No tenía articulación alguna y para las maniobras había que echar pie a tierra; esa misma rigidez hacía que todas las variaciones del terreno repercutieran en el cuerpo de su montura.