Reciclaje del acero

Una vez que el acero ha concluido su vida útil pasa a ser un residuo que recibe el nombre de chatarra. La chatarra, por otra parte, es un recurso importante pues puede ser reciclada utilizándose parar producir nuevos aceros. La finalidad del reciclado de acero es doble, por un lado nos permite reducir el consumo de materias primas, y por otro se consigue un ahorro energético pues el proceso de obtención de acero a partir del mineral de hierro supone un elevadísimo gasto de energía.
La chatarra generada se prensa formando grandes paquetes compactos que son transportados a las industrias que van a reciclar el metal y allí son fundidos en hornos especiales, a continuación son incorporados al proceso siderúrgico de producción de acero.
Se estima que en la actualidad la chatarra reciclada representa más del 40% de las necesidades de acero en el mundo. El reciclaje se realiza en hornos eléctricos, en los que hay que tener en cuenta que:
En el proceso de reciclado es necesario respetar las normas sobre prevención de riesgos laborales y las de carácter medioambiental.
Al ser muy alto el consumo de electricidad, el funcionamiento del horno de fundir debe tratar de programarse en las horas valle de consumo, siempre que sea posible.
En la entrada de las plantas de reciclaje, los camiones que transportan la chatarra a las industrias tienen que pasar por arcos detectores de radioactividad.

Te dejo un vídeo de TVE1 en el que se muestra la posición de liderazgo que ocupa nuestro país en el reciclaje de los aceros, y las ventajas de esta práctica:


Si el tema te interesa, y debe hacerlo, no puedes dejar de reflexionar sobre las siguientes cuestiones:
  1. El acero que se usa ahora tiene 150 años. El acero es un metal que no pierde sus cualidades, como la resistencia, la dureza o la maleabilidad, por tanto, se puede reciclar todas las veces que se desee. Se estima que desde 1900 se han reciclado 22.000 millones de toneladas de acero en el mundo. Por cada segundo que pasa, se reciclan en el mundo 15 toneladas de acero. En la fabricación de acero reciclado apenas se desperdicia material, por lo que más de la mitad del acero utilizado a diario o a nuestro alrededor proviene del reciclado de chatarra: aceros producidos hace 150 años forman parte del proceso productivo actual, como las carrocerías de los vehículos que circulan hoy en las carreteras.
  2. El acero se recicla todo, incluso el que se aloja en el contenedor incorrecto. En la fabricación de acero reciclado apenas se desperdicia material, con un rendimiento cercano al 100%. Gracias a sus propiedades magnéticas y a las corrientes de inducción, el acero es el material más fácil y barato de recolectar de todos los producidos. Además, al igual que el resto de metales que admiten un reciclado mediante refusión, es el material más reciclable y reciclado del mundo tanto en calidad como cantidad. Los productos de acero que llegan a vertederos, incineradoras o plantas de compostaje, por no haberse depositado de forma correcta, tienen una segunda oportunidad. La mayoría de estas instalaciones poseen electroimanes que extraen el acero del resto de residuos para poder reciclarlo. A pesar de ello, separar de forma correcta los residuos es más directo y reduce el esfuerzo del reciclaje y el impacto ambiental.
  3. El acero se usa en todo tipo de aplicaciones industriales. La industria emplea unas 5.000 calidades de acero distintas para cada una de las millones de aplicaciones del acero de uso habitual. El acero es un material muy útil para multitud de productos. Con el acero reciclado se puede hacer cualquier cosa, solo hay que adecuarlo a la composición exacta de cada calidad requerida. Por eso, se puede encontrar acero reciclado en envases, edificios, bicicletas, trenes, autobuses, sartenes, amortiguadores de coche, tuberías, aerogeneradores, etc.
  4. Importancia de los consumidores en el reciclaje del acero. La tasa de reciclado de envases de acero en España se ha duplicado en la última década; en Europa se recicla el 70% de los envases de acero. Pero aún hay margen de mejora, y aquí los consumidores son importantes. A través de la recogida selectiva del contenedor amarillo se recupera solo el 26,6% de los envases de acero domésticos. Los envases de hojalata, que llevan en su composición acero, se deben depositar en el contenedor amarillo, La lista es muy diversa: las latas (de bebidas, conservas, aceite, galletas, chocolates o productos exclusivos y de alta calidad, como cafés, licores, tabacos, perfumes); los aerosoles (insecticidas, ambientadores, productos de limpieza); los tapones corona de las botellas; la tapa de los tarros de cristal con vegetales o mermeladas; o los botes de pintura.
  5.  El reciclaje del acero es beneficioso para las empresas y para el medio ambiente. Por cada tonelada de acero reciclada, ahorra alrededor de una tonelada y media de mineral de hierro, un 85% de agua, un 80% de energía y un 95% de carbón. El aumento y la mejora del reciclaje de acero reducen así el impacto ambiental. Entre el 90% y el 100% de los residuos y subproductos del proceso se ponen en valor. Las escorias, por ejemplo, se reutilizan como áridos en la construcción de carreteras o la producción de cemento.
  6. Los desafíos del reciclaje de acero. Son dos: por un lado, la disponibilidad de material a nivel global. El elevado ritmo de producción de países emergentes, en especial China, podría hacer escasear la chatarra; por otro, la presencia de elementos impropios en la chatarra, como el cobre y el estaño, que complican el reciclado.