La tecnología y la desaparición de las abejas

Llevamos ya tanto tiempo oyendo hablar de la desaparición de las abejas, son más de cincuenta años ya, que hasta parece un milagro que quede alguna en nuestros días. Sin embargo, el problema de la desaparición de las abejas, concretamente la de una de sus especies, la apis mellifera, no resulta, a tenor de las opiniones de los científicos, asunto baladí porque, de haberse confirmado su desaparición, tampoco estaríamos aquí nosotros. 
El asunto de la desaparición de esta especie de abeja, no parece en principio un tema directamente relacionado con la tecnología (luego, cuando hablemos de cuáles son los factores implicados en la misma, veremos que no es del todo así) sino más propio de las Ciencias Naturales pero, lecturas recientes de artículos de prensa y en la web, el hecho de que defensores y detractores de la tecnología, usuarios de ella en mayor o menor medida, todos tenemos el vicio de comer (también abundaremos en la relación de las abejas con esta costumbre humana) y que no hace demasiado tiempo conmemoramos con un post dedicado a alguna de las frases célebres de Einstein el aniversario de su nacimiento, me ha vuelto a la cabeza una frase del genio alemán que no incluimos en el artículo: “Si la abeja desaparece de la superficie del planeta entonces el hombre sólo tendrá cuatro años de vida. No más abejas, no más polinización, no más plantas, ni más animales, no más hombre”.
Te dejo aquí una infografía prestada por Eroski Consumer para que tengamos un mayor conocimiento de qué son, qué tipos hay, cuál es la estructura social y qué papel tiene cada individuo dentro de esa estructura:


Hoy en día parece que el ritmo de desaparición de las abejas aumenta de forma alarmante pues, deliciosa miel aparte, desaparición de una especie y de su papel en los diferentes ecosistemas aparte, la mayoría de los alimentos que consumimos y otras plantas que nos resultan indispensables para la obtención de productos químicos (farmacéuticos, por ejemplo), no serían posibles sin la polinización de estos insectos: se estima que el 84% de los cultivos comerciales depende de la polinización de las abejas, que de las cien especies de cultivos que proporcionan el 90% de la comida mundial, más del 70% se polinizan gracias a las abejas.
La comunidad científica parece de acuerdo en agrupar los motivos de desaparición de las colmenas en grupos, en algunos de los cuales, desgraciadamente, el desarrollo tecnológico tiene no poco que ver: 
  1. Insecticidas: El uso de pesticidas neonicotinoides, extendido desde los años noventa para el control de plagas en los cultivos, ha afectado de forma negativa a las colonias de abejas y abejorros 
  2. Productos químicos: Diversos estudios han demostrado que algunas sustancias pueden afectar al sentido de la orientación, la memoria o el metabolismo de las abejas.  
  3. Hongos y parásitos: La presencia del hongo nosema ceranae en las colmenas mata a las abejas y estimula la aparición de ácaros y otros parásitos, como escarabajos que dañan las colmenas.
  4. La contaminación del aire reduce la potencia de los mensajes químicos que emiten las flores y a las abejas y otros insectos les cuesta más localizarlas. Este factor se retroalimenta pues si las abejas no encuentran flores no comen y su número disminuye y, al decrecer su población, las flores no reproducen.
  5. Cambio climático: La alteración en el tiempo de floración de las plantas, la cantidad y época de lluvias, las sequías, etc. afectan a la cantidad y calidad del néctar.
  6. Especies invasoras: Las abejas de otras regiones, como la africana, introducida en Estados Unidos, o la asiática, introducida en Europa, dañan a las especies autóctonas.
  7. Campos electromagnéticos: Las emisiones del tendido eléctrico y de los repetidores televisivos o telefónicos podrían confundir a las abejas en su camino hacia el alimento o en el de vuelta a la colmena.
  8. La actividad solar. Al parecer, la actividad de de encontrar fuentes de polen y regresar a la colmena es facilitada por la danza que realizan las abejas y este baile está influenciado por factores como la polarización de la luz del sol y las variaciones del campo magnético terrestre.
Enunciado el problema, conocidas las causas, los siguientes pasos tienen que llevarnos a encontrar una solución. Y es que la tecnología, bien entendida, está para eso, para encontrar soluciones a los problemas, no para crearlos.