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Reciclaje

Dedicamos hace un tiempo un artículo a las tres R (reducir, reutilizar y reciclar) como meta a la que debiera conducirnos un consumo responsable. Hoy vamos a  dar por hecho que ya hemos reducido nuestro consumo y lo hemos adecuado a nuestras necesidades y que ya también, dentro de lo posible, hemos reutilizado y dado otros usos, "otras vidas", a los objetos que nos rodean para centrarnos en la tercera de las "R" que constituyen el tratamiento de residuos: el reciclaje.
El reciclaje es un proceso fisicoquímico o mecánico que consiste en someter a una materia o un producto ya utilizado a un ciclo de tratamiento total o parcial para obtener una materia prima o un nuevo producto. También se podría definir como la obtención de materias primas a partir de desechos, introduciéndolos de nuevo en el ciclo de vida y se produce ante la perspectiva del agotamiento de recursos naturales, macro económico y para eliminar de forma eficaz los desechos.
La cadena de reciclado posee varios eslabones como:

1.  Origen: que puede ser doméstico o industrial.
2. Recuperación: que puede ser realizada por empresas públicas o privadas. Consiste únicamente en la recolección y transporte de los residuos hacia el siguiente eslabón de la cadena.
3.  Plantas de transferencia: se trata de un eslabón voluntario o que no siempre se usa. Aquí se mezclan los residuos para realizar transportes mayores a menor costo (usando contenedores más grandes o compactadores más potentes).
4.  Plantas de clasificación (o separación): donde se clasifican los residuos y se separan los valorizables.
5. Reciclador final (o planta de valoración): donde finalmente los residuos se reciclan (papeleras, plastiqueros, etc.), se almacenan (vertederos) o se usan para producción de energía (cementeras, biogas, etc.)