Volar, volar, volar...

¿Está el sueño de Ícaro más cerca? ¿La alas ideadas por Leonardo tienen un recobrado vigor? ¿El avión de los Wright (fabricantes de bicicletas, por cierto) se ha catapultado de nuevo? ¿E.T. pedalea entre nosotros? No lo sé, lo que sí parece claro es que el sueño de volador de los mamíferos (Batman y otros murciélagos aparte) es recurrente y compartido. El atractivo de volar de forma autónoma parece evidente y para su estímulo basta con observar el vuelo de cualquier ave, metáfora de libertad, de "caminar" sin ataduras. En la persecución de este sueño, cuyo primer éxito despega el 17 de diciembre de 1903 con el vuelo del Flyer I de los hermanos Wright, hemos alcanzado enormes avances, perlados, eso sí, por accidentes. Te dejo un vídeo, de buena calidad, tanto en su elaboración como en  su imagen, en el que se resume la historia de la aviación:


Sin embargo, no es de aviones de lo que quería hablarte hoy, sino de satisfacciones más particulares, con vuelos individuales, personales, autónomos, quizá no tan llamativos com o el DeLorean DMC-12 de Regreso al futuro, pero sí más cercanos y exitosos. Te hablaré en primer lugar de la empresa PAL-V, impulsora de de un proyecto de coche-autogiro biplaza:  un vehículo de tres ruedas capaz de desarrollar una velocidad máxima de 180 km/h en el aire y 50 km/h en el suelo, con un consumo medio de 8,3 litros a los 100 km, que necesita de unos 165 metros para despegar (a diferencia del helicóptero, el autogiro necesita rodar para tomar vuelo), mientras que para aterrizar se apaña con unos 30 metros. La autonomía de vuelo se estima entre 350 y 500 kilómetros, por lo que nuestro vuelo transatlántico, pequeño Lindbergh, tendrá que esperar. Tras unos vuelos de desmostración (échale un vistazo al vídeo) la compañía está esperando inversores  (yo ya he puesto lo mío, pero el horno no parece estar para estos bollos) que conviertan al vehículo en una opción viable comercialmente:


La opción de la bicicleta voladora es mucho anterior a nuestro extraterrestre favorito, y constante desarrollo (compruébalo con el proyecto Hoverbike), pero lo que aquí te traigo es el proyecto de tres empresas checas -dedicadas a las bicicletas de montaña, el diseño y fabricación dea aeronaves y al diseño asistido por ordenador- de construir una bicicleta voladora para este 2012. El proyecto incorpora seis rotores (dos de ellos de marcha contraria) que se encargan tanto de la propulsión como de la dirección, sus dimensiones son de 3.5 por 2.5 por 1.2 metros y tiene un peso estimado de 85 kilogramos sin pilototo. Va dotada de una batería de iones de litio que le permitirían alcanzar una velocidad máxima de 50 km/h (esto para Induráin no es nada), pero sus mayores pegas pegas por el momento parecen la autonomia de vuelo, estimada en un paseítode entre 3 y 5 minutos, y la altura a alcanzar, de unos cinco metros, vamos, que un jugador de la NBA te baja con la mano. No obstante todos los caminos, los largos y los cortos, empiezan con unos primeros pasos y bienvenidos son estos. Te dejo un vídeo, no demasiado elaborado, en el que se puede observar el proyecto:


Otra posibilidad, para gente con agallas (atributos de pez, de los que ha de gozar un mamífero para auto conferirse características de ave), es, por ejemplo, sobrevolar el Gran Cañón del Colorado a 300 km/h utilizando un ala especial propulsada a chorro. Te dejo un vídeo de un tal "Jetman", al que sus padres bautizaron como Yves Rossy, ejecutando su hazaña:


Otro paso (brazada) en esto de dejar el contacto con el suelo (el agua) sin ponernos místicos, es utilizar el Jetovator, jet pack propulsado a chorro... de agua: con una estructura similar a la de una motocicleta, utiliza chorros de agua (en lugar del peróxido de hidrógeno -sí, lo que has leído, funcionan con agua oxigenada- de los jet pack convencionales) como propulsión y no solo eleva al usuario a una altura considerable), sino que también funciona bajo el agua. El Jetovator es un juguete caro (de algo más de 7000 €) que, además, requiere de un vehículo acuático de alta potencia (lancha, moto acuática o similar) con el que podrás elevarte a unos 9 m. por encima del nivel del agua (o pasear, nadar, bucear, 3 m. por debajo de dicho nivel) y alcanzar velocidades de unos 40 km/h. Como ya habrás deducido, lo más práctico es utilizar este "divertimento" sobre un lago o similar y, si lo que quieres es ver el dispositivo en acción, ahí va ese vídeo: