Electricidad estática. El pararrayos.

La materia está constituida por átomos, en los cuales podemos encontrar dos partes bien diferenciadas: el núcleo y la corteza. En el núcleo podmemos diferenciar a su vez dos tipos de partículas, ambas estáticas, sin movimiento, los neutrones, a los que consideramos partículas con masa pero sin carga eléctrica y los protones, partículas dotadas de masa y de carga eléctrica positiva. En la corteza es donde se encuentran los electrones, partículas en movimiento, de masa despreciable y dotadas de carga negativa. De acuerdo con este modelo la carga eléctrica de un cuerpo resultará de la diferencia entre en el número de protones (+) y electrones (-) del mismo.
Los materiales con los que tratamos en nuestra vida diaria están formados por átomos y moléculas que son eléctricamente neutros porque tienen el mismo número de cargas positivas (protones en el núcleo) que de cargas negativas (electrones en la corteza). El fenómeno de la electricidad estática requiere de una separación sostenida entre las cargas positivas y negativas, la cual puede producirse por alguna/s de la/s siguiente/s causa/s: por contacto, por presión, por temperatura y por la presencia próxima de un objeto cargado.
La chispa asociada a la electricidad estática está causada por la descarga electrostática y su manifestación natural más importante es el rayo. De su formación y origen y de la forma de "domesticarlos" mediante el pararrayos, invento del estadounidense Benjamin Franklin, trata la siguiente infografía realizada por Eroski Consumer.

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